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La inflación en México alcanzó 4.02% anual en febrero impulsada por el encarecimiento de productos agropecuarios

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El aumento de los precios al consumidor en México se ubicó en 4.02 por ciento a tasa anual durante febrero, impulsado principalmente por el encarecimiento de frutas y verduras —entre ellas jitomate, papa, tomate, limón y plátano— además del incremento en el costo de los alimentos consumidos fuera del hogar, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Con este resultado, la inflación general volvió a situarse por encima del 4 por ciento, después de siete lecturas consecutivas dentro del rango objetivo del Banco de México (BdeM), que establece una meta de 3 por ciento con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.

De acuerdo con el reporte del organismo estadístico, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un aumento mensual de 0.5 por ciento en febrero, lo que llevó a que la inflación anual alcanzara 4.02 por ciento, su nivel más elevado desde junio de 2025. Además, es el segundo registro para un mes de febrero más alto desde 2024, cuando se colocó en 4.4 por ciento.

El incremento de la inflación general, que superó la previsión del mercado de 3.94 por ciento, se explicó principalmente por el comportamiento del componente no subyacente, que agrupa productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno. Este componente pasó de 1.39 por ciento anual en enero a 2.44 por ciento en febrero, mostrando una clara aceleración.

Por su parte, la inflación subyacente, que incluye alrededor de 76 por ciento de los bienes y servicios que conforman el INPC y excluye los productos más volátiles, registró un incremento mensual de 0.46 por ciento y una tasa anual de 4.5 por ciento, ligeramente menor al 4.52 por ciento observado el mes previo.

Aun así, este indicador —considerado clave para medir la tendencia de la inflación en el largo plazo— también se ubicó en su nivel más alto para un mes de febrero desde 2024 y acumuló 10 lecturas consecutivas por encima del 4 por ciento, lo que se encuentra fuera del objetivo de estabilidad de precios establecido por el banco central.

El principal impulso provino del aumento en alimentos, bebidas y tabaco, que reportaron una inflación mensual de 0.45 por ciento y anual de 6.2 por ciento. También influyeron educación y otros servicios vinculados con el consumo de alimentos fuera del hogar, que mostraron incrementos anuales de 6.04 y 5.2 por ciento, respectivamente.

Ante este panorama, analistas económicos comienzan a advertir señales de alerta, debido a que la inflación subyacente continúa persistentemente por encima del 4 por ciento y podrían sumarse nuevas presiones derivadas del encarecimiento de productos provocado por la guerra en Medio Oriente, especialmente a través del aumento en los precios de los energéticos y su impacto en la producción agrícola.

Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex, señaló que el repunte de la inflación en febrero refleja un entorno de presiones que dificulta el regreso a la meta puntual de 3 por ciento.

“El aumento de la inflación general evidencia presiones inflacionarias que complican la convergencia hacia la meta del 3 por ciento. Estas presiones provienen principalmente del componente no subyacente, impulsado por incrementos volátiles en productos como jitomate y papa, entre otras frutas y verduras”, explicó.

No obstante, el especialista indicó que la moderación observada en la inflación subyacente podría abrir la puerta para que el Banco de México retome el ciclo de recortes en la tasa de interés durante su reunión del 26 de marzo, adoptando una postura monetaria más flexible.

Aun así, advirtió que los riesgos deben evaluarse con cautela, considerando factores como ajustes fiscales recientes, posibles variaciones en el tipo de cambio y el impacto de condiciones externas, lo que sugiere que el proceso de reducción de la inflación deberá avanzar de manera gradual.

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