Estados Unidos e Israel lanzaron este martes los ataques aéreos más intensos contra Irán desde el inicio del conflicto, según informaron tanto el Pentágono como testigos en territorio iraní. Esto ocurre pese a que los mercados internacionales apuestan a que el presidente estadounidense, Donald Trump, pondrá fin a la guerra en un corto plazo.
El riesgo para la economía global también se ha incrementado. La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán advirtió que bloqueará el transporte de petróleo desde el Golfo Pérsico si continúan los bombardeos de Estados Unidos e Israel. En respuesta, Trump amenazó con intensificar los ataques si el suministro energético es interrumpido.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó durante una conferencia de prensa que la jornada representaba el punto más fuerte de la campaña militar.
“Hoy será, una vez más, nuestro día más intenso de ataques dentro de Irán: el mayor número de cazas, el mayor número de bombarderos y el mayor volumen de operaciones con inteligencia más precisa que nunca”, señaló.
Habitantes de Teherán también describieron la noche como la más intensa desde que comenzó la guerra. Un residente consultado por Reuters relató que los bombardeos se extendieron por distintos puntos de la ciudad.
“Fue como el infierno. Bombardearon por todas partes, cada rincón de Teherán. Mis hijos ahora tienen miedo de dormir”, dijo el ciudadano bajo condición de anonimato por razones de seguridad.
A pesar de la escalada militar, los inversionistas parecen confiar en que Trump detendrá el conflicto antes de que la interrupción del suministro energético mundial genere una crisis económica global. Tras una fuerte subida inicial, los precios del petróleo moderaron su avance y los mercados bursátiles de Asia y Europa comenzaron a recuperarse.
Una fuente cercana a los planes militares de Israel señaló que el ejército israelí está operando bajo la hipótesis de que Trump podría ordenar el fin de la guerra en cualquier momento, por lo que busca causar el mayor daño posible antes de que se cierre la oportunidad para nuevas ofensivas.
Mientras tanto, Irán rechazó la exigencia de Washington de influir en su liderazgo político y designó a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo tras la muerte de su padre, Ali Jamenei, ocurrida al inicio del conflicto.
Durante una conferencia el lunes, Trump intentó tranquilizar a los mercados al asegurar que la guerra podría terminar antes de las cuatro semanas que había planteado inicialmente, aunque no detalló cómo definiría una victoria.
Riesgo energético global
El conflicto ha provocado una disrupción significativa en el transporte energético internacional. El tránsito de buques por el estrecho de Ormuz —por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo— se encuentra prácticamente paralizado.
Con el bloqueo prolongado, varios productores han tenido que detener el bombeo de crudo al saturarse las instalaciones de almacenamiento.
Trump aseguró que el poder militar estadounidense garantizará el flujo de petróleo. “Si Irán detiene el tránsito en el estrecho de Ormuz, les golpearemos tan fuerte que nadie podrá recuperar esa zona del mundo”, advirtió.
Un portavoz de la Guardia Revolucionaria respondió que Teherán no permitirá que “ni un litro” de petróleo de Medio Oriente llegue a Estados Unidos o a sus aliados mientras continúen los ataques.
Posteriormente, Trump reiteró en la red social Truth Social que si Irán bloquea el paso marítimo, Washington responderá “veinte veces más fuerte”.
Tensión política y víctimas
En Irán, varios altos funcionarios mostraron una postura desafiante. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, declaró que su país no busca un alto el fuego inmediato y que es necesario responder con contundencia al agresor.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que su gobierno espera que la población iraní “se libere de la tiranía”, en referencia al sistema político del país.
Según el embajador iraní ante la Organización de las Naciones Unidas, al menos 1,332 civiles iraníes han muerto y miles han resultado heridos desde el inicio de los bombardeos el 28 de febrero.
El conflicto también ha tenido repercusiones en la región. Ataques israelíes contra Líbano dirigidos contra el grupo armado Hezbollah han causado decenas de víctimas, mientras que los ataques iraníes de represalia contra Israel han dejado al menos 11 muertos.
Además, Irán ha lanzado misiles y drones contra países del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses, afectando infraestructuras petroleras, aeropuertos y hoteles.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, declaró a la cadena PBS que es poco probable que su país retome negociaciones con Estados Unidos, debido a la “experiencia amarga” que dejó la ruptura de conversaciones previas seguida de ataques militares.
