El aumento en los precios al consumidor en México alcanzó una tasa anual de 4.02 por ciento en febrero de 2026, impulsado principalmente por el encarecimiento de frutas y verduras, además de alimentos, bebidas, tabaco, otros servicios y el sector educativo.
Con este resultado, la inflación general volvió a colocarse por encima del 4 por ciento durante febrero, después de que durante siete meses consecutivos se mantuviera dentro del rango objetivo de estabilidad de precios fijado por el Banco de México (BdeM), el cual se ubica en 3 por ciento con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
Durante febrero, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un aumento mensual de 0.50 por ciento, lo que llevó a una variación anual de 4.02 por ciento. Este nivel representa el más alto desde junio de 2025 y también el segundo mes con mayor registro desde 2024, cuando la inflación se situó en 4.40 por ciento.
Especialistas de Banamex, por ejemplo, habían estimado que la inflación anual sería de 3.96 por ciento; sin embargo, el dato final superó esa previsión, afectado principalmente por el alza en productos agropecuarios y alimentos procesados.
En cuanto a la inflación subyacente —que abarca cerca del 76 por ciento del INPC y excluye los componentes más volátiles— se observó un incremento mensual de 0.46 por ciento y una tasa anual de 4.50 por ciento, ligeramente menor al 4.52 por ciento reportado el mes anterior. Al igual que la inflación general, la subyacente alcanzó su nivel más elevado para un segundo mes desde 2024. Además, acumuló diez lecturas anuales consecutivas por encima del 4 por ciento, manteniéndose fuera del rango objetivo del banco central.
Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el aumento en alimentos, bebidas y tabaco, cuyos precios registraron una inflación mensual de 0.45 por ciento y una tasa anual de 6.20 por ciento. También influyeron los incrementos en educación y otros servicios vinculados al consumo de alimentos fuera del hogar, que mostraron aumentos anuales de 6.04 y 5.20 por ciento, respectivamente.
Por su parte, la inflación no subyacente reportó un crecimiento mensual de 0.64 por ciento durante febrero, mientras que su tasa anual se aceleró a 2.44 por ciento. Este comportamiento estuvo relacionado principalmente con la reducción previa en los precios de productos agropecuarios, como frutas y verduras, así como con los ajustes en servicios autorizados por el gobierno, que presentaron incrementos de 9.88 y 5.82 por ciento.
Ante este panorama, analistas económicos han comenzado a encender señales de alerta, ya que la inflación subyacente se mantiene persistentemente por encima del 4 por ciento. Además, advierten que podrían presentarse nuevas presiones inflacionarias derivadas del aumento en los precios internacionales provocado por el conflicto en Medio Oriente, lo que podría afectar los costos de productos agropecuarios, caracterizados por su volatilidad.
Precios al productor
El Índice Nacional de Precios Productor (INPP), que mide la variación de los precios de una canasta representativa de bienes y servicios producidos en el país tanto para consumo interno como para exportación, registró en febrero —incluyendo petróleo— un incremento mensual de 0.27 por ciento y una tasa anual de 1.14 por ciento. En el mismo mes de 2025, el indicador había crecido 0.57 por ciento mensual y 7.90 por ciento anual.
Por su parte, el Índice de Mercancías y Servicios de Uso Intermedio, también considerando el petróleo, aumentó 0.75 por ciento a tasa mensual y 0.56 por ciento en comparación con febrero de 2025. Un año antes, este indicador había mostrado incrementos de 0.41 por ciento mensual y 9.45 por ciento anual.
Finalmente, el Índice de Mercancías y Servicios Finales, igualmente con petróleo incluido, reportó un alza de 0.08 por ciento respecto al mes previo y de 1.37 por ciento a tasa anual. En febrero de 2025, este índice había registrado un crecimiento mensual de 0.63 por ciento y una variación anual de 7.31 por ciento.
